Coloreado.

Porque ya es la ventana de una buhardilla, una de esas ventanas de madera deshechas por el sol, ya es una ventana de hierro, cubierta de cortinados, y que entre los visillos y las persianas deja entrever unas rayas de luz. Y luego la sombra, el vigilante Ve se pasea abajo, los hombres que pasan de mal talante pensando en los líos que tendrán que solventar con sus respetables esposas, mientras que la ventana iluminada, falsa como mula bichoca, ofrece un refugio temporal, insinúa un escondite contra el aguacero de estupidez que se descarga sobre la ciudad en los tranvías retardados y crujientes.
Frecuentemente, esas piezas son parte integral de una casa de pensión, y no se reúnen en ellas ni asesinos ni suicidas, sino buenos muchachos que pasan el tiempo conversando mientras se calienta el agua para tomar mate.
Ventanas iluminadas, Roberto Arlt.

3 comentarios:

Nicolás dijo...

Un lindo paseo por una de las zonas más ajenas de la ciudad.

Fla dijo...

cuándo sacaste tantas? recuerdo haberme quedado
rezagada del grupo con vos pero no me di cuenta de que sacaste tantas.

muy lindas, como siempre.

Julieta. dijo...

Ja, viste? Con vos al lado las saqué, y tengo más, éstas son solamente las de ventanas.